Los 33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad en una mina en el norte de Chile están felices porque pueden escuchar ya el sonido de dos máquinas que perforan ductos para rescatarlos, confirmó un funcionario de las labores de rescate.
"Empezaron a sentir los ruidos de la perforación, y están felices por ello porque saben que ya vienen avanzando", dijo el funcionario que pidió no ser citado.
Las dos máquinas, una Strata 950 y un T-130, superaron los 100 metros, sobre un total de 702 m y 630 m respectivamente.
La Scrhramm T-130, apodada ''la milagrosa'' por los familiares de los mineros, llegó a los 123 metros, dijo René Aguilar, que forma parte del equipo de rescate de los mineros.
La máquina comenzó a perforar el domingo para llevar adelante el denominado Plan B de rescate, que consiste en ensanchar un pequeño ducto que ya fue construido de 630 metros de profundidad.
En tanto que en dos días, y pese a que el lunes estuvo detenida buena parte de la jornada, superó en metraje a la primera máquina, una Strata 950, que construye un ducto de unos 66 cm de diámetro y 702 m de extensión y que este martes llevaba un avance de 113 metros, en el denominado Plan A.
"Ellos mismos calcularon en función del sonido que las máquinas andaban a alrededor de los 100 metros de profundidad", explicó.
"El oído minero es lo máximo", agregó el funcionario. Los 33 mineros --32 chilenos y un boliviano-- fueron sepultados por un derrumbe el 5 de agosto en la mina San José, que queda 800 km al norte de Santiago, en el desierto de Atacama.
Recién después de 17 días se logró establecer contacto con ellos, confirmar que estaban vivos y empezar a comunicarse y enviarles alimentos, abrigo y otros elementos.