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| | Mario Romero, del Inpres, detalló las características de los últimos movimientos telúricos. | |
Dos fuertes réplicas, una de 6,8 y otra de 6,6 de magnitud, sacudieron con cuatro minutos de diferencia a la ciudad de Concepción, en el sur de Chile, causando escenas de pánico y nuevos derrumbes, constató la AFP.
A las 8,47 Concepción fue sacudida por la primera replica de 6,8 en la escala de magnitud de Momento, según informes del Servicio geológico de Estados Unidos. El epicentro se ubicó bajo el Océano Pacífico, 30 kilómetros al noroeste de Concepción y a 30 kilómetros de profundidad.
Apenas cuatro minutos después otra fuerte réplica, en este caso estimada en 6,6 grados se registró también bajo el Pacífico, a 41 kilómetros de Concepción y a 29 kilómetros de profundidad.
En este marco, Chile, que ayer recibió al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, decretó tres días de duelo nacional desde mañana por las víctimas del terremoto que dejó más de 800 muertos, un saldo sobre el cual el gobierno generó ayer una confusión.
Mientras las operaciones de rescate y ayuda se realizaban en una zona extendida del sur del país, la presidenta Michelle Bachelet decretó un duelo nacional de tres días y exhortó a sus compatriotas a izar en sus casas la bandera en señal de solidaridad.
"La presidenta de la República ha decretado en el día de hoy duelo nacional por tres días a contar de las 0 horas del domingo 7 de marzo en recuerdo de los chilenos y chilenas fallecidos", señaló el subsecretario del Interior, Patricio Rosende.
En la misma intervención, el viceministro citó "la nómina completa de los 279 chilenos que han sido plenamente identificados por los servicios responsables".
En ningún momento Rosende señaló que se trata de una revisión a la baja del balance oficial de 802 muertos dado el miércoles por la noche ni tampoco dio una cifra de los fallecidos que no han sido identificados como se hizo cada día desde la catástrofe del sábado. Tampoco dio la cifra de desaparecidos.
La razón del cambio en la metodología del balance fatal tiene su origen en que el mismo jueves Bachelet había señalado que en los casi 600 muertos que se declararon en la región del Maule se habían sumado 200 personas que en realidad están desaparecidas.
"Si hay menos muertos, mejor. Había unos 200 desaparecidos (en
Maule) y ese es el número que genera discrepancia. Haremos todas las investigaciones", dijo la presidenta.
La mandataria evocó por primera vez el tema de la reconstrucción el jueves, el mismo día que las retroexcavadoras comenzaron a recoger escombros.
La reconstrucción demorará "prácticamente todo el gobierno próximo o por lo menos 3 años", dijo en una entrevista radial.
"Chile tiene recursos para una cantidad de acciones, pero vamos a tener que pedir crédito al Banco Mundial u otras entidades", agregó.
En Washington, Caroline Atkinson, funcionaria del FMI, estimó que "gracias a la fuerza de la economía" chilena "el efecto sobre el PIB podría no ser importante".
Por su parte, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, estimó que el sismo costará aproximadamente el 15 % del PIB chileno, en coincidencia con
evaluadoras estadounidenses.
"Hay zonas rurales donde está todo en el suelo (...), hay destrucción de infraestructura. Miles de chilenos han perdido no sólo a sus seres queridos sino sus casas y pertenencias", describió Bachelet.
En Concepción (500 kilómetros al sur), donde rige aún un toque de queda debido a los saqueos y el vandalismo de los primeros días, las personas siguieron montando guardia en las puertas de sus casas y haciendo fogatas, lo que obligó a desplazar a unos 14.000 soldados a las áreas de desastre.
Fuerzas militares mantienen un férreo resguardo de la ciudad y continúa el reparto de víveres, que se realiza de forma ordenada casa por casa. Mientras, en las zonas costeras buzos y perros de rescate buscan los cadáveres que comenzó a expulsar el mar.
En las poblaciones costeras es donde hay más desaparecidos,
probablemente arrastrados por el mar, como señaló el canciller Mariano Fernández, que definió la tragedia como "un terremoto bíblico".
El Papa Benedicto XVI envió un mensaje al pueblo chileno declarándose "hondamente apenado" y ofreciendo "sufragios por el
eterno descanso de los fallecidos".